Las mejores frases y reflexiones de François de La Rochefoucauld

Francisco de La Rochefoucauld (1613-1680) fue un escritor, aristócrata, político, militar, poeta y filósofo francés conocido por sus Máximas. Nacido en París en 1613, fue considerado un ejemplo del noble consumado del siglo XVI.

Firma de Francisco de La Rochefoucauld:

FRASES COMENTADAS:

1. Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.

En en el siglo XVII no había instagram, pero jugaban al mismo juego estúpido de hoy en día del aparentar. Deberíamos centrarnos en mejorarnos, en avanzar de verdad. Todo lo demás es perder nuestro preciado tiempo.


2. Vengarse de una ofensa es ponerse al nivel de los enemigos; perdonársela es hacerse superior a ellos.

Y, además, con esa acción lograremos vivir en calma y no perderemos nuestro tiempo. Como decía Churchill: «Nunca llegarás a tu destino si te detienes a tirarle piedras a cualquier perro que ladre.»


3. Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros.

Tú puedes mentir, incluso, mentirte y no pasará nada. Siempre tendrás una excusa, una disculpa y un olvido. Sin embargo, para los demás no habrá perdón posible. Como dice el dicho: «Quien hace la ley, hace la trampa».


4. Pocas personas tienen la sabiduría para preferir la crítica que les haría bien, a la alabanza que les engaña.

Una crítica constructiva, de alguien experto, de alguien sabio, de alguien con buenas intenciones… nos aportará muchísimo y nos animará a seguir aprendiendo para nuestro propio crecimiento. Sin embargo, nunca es bien recibida. Nos interesa más una mentira edulcorada que una verdad a secas. Elegimos a conciencia vivir en un sueño que ver a la realidad directamente a los ojos.

OTRAS FRASES GENIALES DE FRANCOIS DE LA ROCHEFOUCAULD:

1. Pasa con el verdadero amor como con los aparecidos; todo el mundo habla de ellos, pero muy pocos los han visto.

2. El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás.

3. La solemnidad es un truco del cuerpo para disimular los defectos de la mente.

4. Insensato, es el nombre que generalmente damos a aquellos que no piensan como nosotros.

5. Si juzgamos el amor por la mayor parte de sus efectos, se parece más al odio que a la amistad.

6. No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.

7. Nunca somos tan felices ni tan desdichados como nosotros creemos.

8. La sobriedad es el culto al cuerpo que impide atiborrarse de comida.

9. Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.

10. A veces creemos odiar la adulación y lo que se odia es la manera de adular.

11. Los celos se nutren de dudas y la verdad los deshace o los colma.

12. El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo.

13. Es más vergonzoso desconfiar de los amigos, que ser engañado por ellos.

14. Todo el mundo se queja de su memoria, pero nadie de su inteligencia.

15. A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos.

16. Vengarse de una ofensa es ponerse al nivel de los enemigos; perdonársela es hacerse superior a ellos.

17. El arrepentimiento no es tanto el pesar por el mal que hemos hecho como el temor al mal que puede sobrevenirnos como consecuencia.

18. A veces un necio tiene talento, pero nunca buen juicio.

19. Cada edad de la vida es nueva para nosotros; no importa cuántos años tengamos, aún nos aqueja la inexperiencia.

20. El temperamento determina con frecuencia el valor de los hombres y la virtud de las mujeres.

21. La filosofía triunfa con facilidad sobre las desventuras pasadas y futuras, pero las desventuras presentes triunfan sobre la filosofía.

22. La duración de nuestras pasiones depende tan poco de nosotros como la duración de nuestra vida.

23. Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; a menudo somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.

24. La adulación es una especie de mal dinero, para lo que nuestra vanidad nos da moneda.

25. Algunas cosas falsas reproducen tan bien la verdad que sería un error de juicio no dejarse engañar por ellas.

26. No tenemos paciencia con la vanidad de otras personas porque es ofensivo para nuestra propia vanidad.

27. Para tener éxito debemos hacer todo lo posible por parecer exitosos.

28. Comer es una necesidad, pero comer de forma inteligente es un arte.

29. La moderación es una cualidad inventada con el fin de limitar la ambición de los grandes hombres y consolar a los mediocres de sus escasos méritos.

30. Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos.

31. La virtud no iría muy lejos si la vanidad no la hiciese compañía.

32. Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros.

33. Se perdona mientras se ama.

34. Es tan frecuente que cambien los gustos, como extraordinario que varíen las inclinaciones.

35. Nuestro amor propio sufre con mayor impaciencia la condenación de nuestras aficiones que la de nuestras pasiones.

36. Pocas personas tienen la sabiduría para preferir la crítica que les haría bien, a la alabanza que les engaña.

37. La hipocresía es el homenaje que el vicio paga a la virtud.

38. El halagador es el único orador que siempre nos convence.

39. Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.

40. Si en algunos hombres no aparece el lado ridículo, es que lo hemos buscado bien.

41. Hay defectos que, bien manejados, brillan más que la misma virtud.

42. La libre comunicación de los pensamientos y las opiniones es uno de los derechos más preciados por el hombre.

43. Es una gran estupidez querer ser exclusivamente sabio.

44. Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos.

45. Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena.

46. En el amor, el engaño generalmente sobrepasa a la desconfianza.

47. Hay pocas mujeres cuyos encantos sobrevivan a su belleza.

48. Lo que pareciera ser generosidad a menudo no es más que una ambición disfrazada, que no da importancia a un pequeño interés con tal de asegurar uno grande.

49. Aquellos que se aplican a asuntos triviales comúnmente llegan a ser incapaces de los grandes.

50. La mayoría de nuestras faltas son más perdonables que los medios que utilizamos para ocultarlas.

51. Por mucho que nos esforcemos por cubrir las pasiones con apariencias de piedad y de honor, siempre se manifiestan a través de esos velos.

52. Las pasiones son los únicos oradores que siempre persuaden. Son como un arte de la naturaleza cuyas reglas son infalibles; y el hombre más romo cuando le domina la pasión persuade mejor que el más elocuente que carece de ella.

53. El amor propio es más ingenioso que el hombre más ingenioso de este mundo.

54. Es mayor la pereza de nuestro espíritu que la de nuestro cuerpo.

55. Cuando nuestro odio es demasiado vivo, nos coloca por debajo de lo que odiamos.

56. La obstinación nace de la estrechez de espíritu.

57. A veces damos consejos, pero no enseñamos con nuestra conducta.

58. La sinceridad es una efusión del corazón. Muy pocos la tienen; y la que ordinariamente vemos no es sino un refinado disimulo para ganar la confianza de los demás.

59. Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance.

60. Es más fácil ser sabios con otros que con nosotros mismos.

61. Si no tuviéramos defectos no sentiríamos tanto placer descubriendo los de los demás.

62. El valor perfecto consiste en hacer, sin testigos, lo que seríamos capaces de hacer delante de todo el mundo.

63. El interés, que ciega a unos, deslumbra a otros.

64. Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad.

65. La verdadera prueba de que se ha nacido con grandes cualidades estriba en haber nacido sin envidia.

66. El amor, como el fuego, no puede subsistir sin un movimiento continuo y muere en cuanto deja de esperar o de temer.

67. Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.

68. La intención de no engañar nunca nos expone a ser engañados muchas veces.

69. Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.

70. Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.